Los malos resultados, los cambios continuos, los rumores, las peleas, y demás. Cosas que magnifican aun mas este momento que está viviendo el equipo de la rivera. Riquelme titular, Riquelme fuera de los concentrados; hecho que si los resultados fueran otros, darían cierto oxigeno a Falcioni para llevarlo de a poco y además realizar los cambios que crea convenientes.
Se renuevan las esperanzas para un Boca que no encuentra su rumbo hace ya mucho tiempo, cuatro torneos debajo de los primeros diez dan las claras de esto. Con el diez, que muchos odian y tantos otros aman, siendo figura en el 2-0 de los titulares frente a la reserva, y afilado para volver a vestir la camiseta de sus amores este fin de semana. Pero más allá de nombres, el conjunto xeneize vive un problema futbolístico y anímico enorme (también hay que tener en cuenta que es un año político en el club). Con el técnico campeón con Argentinos Juniors, con los quizás tres mejores centrales del futbol argentino en el momento, hablamos de Caruzzo, Cellay e Insaurralde; y muchos jugadores de un potencial enorme, el equipo no supo mostrar eso en el campo de juego, culminando un muy irregular torneo. Actualmente, con Falcioni, se ha tenido la misma política de traer los refuerzos que pide el director técnico. La gran novela del verano con un final feliz, Walter Erviti se calzó la 11 de Boca para complementar el buen juego que podría aportar Román. A eso hay que sumarle el equilibrio de Somoza y el buen juego de Rivero, y además las grandes promesas como lo son Colazo, Chávez, Araujo y Viatri; y la explosión de Pablo Mouche.
Sin dudas, son épocas difíciles para Boca Juniors. Todo el público xeneize espera que el equipo pueda tener un buen desempeño y que el técnico tenga, como tanto le gusta, su equipo que salga de memoria.

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